En un nuevo artículo, Libya Crimes Watch (LCW) y la Coalición por la CPI (CICC) analizan cómo, en 2025, la situación en Libia se ha convertido en una prueba de fuego de lo que significa en la práctica la cooperación con la Corte Penal Internacional.

En 2025, la trayectoria de la rendición de cuentas en Libia se vio marcada por dos acontecimientos opuestos, ambos vinculados a la prisión de Mitiga, gestionada por la Agencia de Disuasión para la Lucha contra el Terrorismo y la Delincuencia Organizada (“Al-Radaa”), dependiente del Consejo Presidencial de Libia:

  • En primer lugar, las autoridades italianas pusieron en libertad rápidamente a Osama Elmasry Njeem tras haberlo detenido brevemente en enero de 2025 en virtud de una orden de detención de la CPI.
  • Por otra parte, las autoridades alemanas detuvieron a Khaled Mohamed Ali El-Hishri (Al-Buti) el 16 de julio de 2025 y entregaron al sospechoso a la custodia de la CPI el 1 de diciembre de 2025.

Desde el punto de vista de Ali Omar, director de Libya Crimes Watch (LCW), “este contraste pone de manifiesto que la cooperación con la CPI en el caso de Libia sigue estando sujeta a consideraciones políticas y de seguridad cambiantes, y que la ausencia de una postura unificada y firme por parte de los Estados miembros respecto a la ejecución de las órdenes de detención socava la confianza de las víctimas y deja la puerta abierta a la impunidad’.”

Para las víctimas, el concepto de cooperación no es algo abstracto. Determina si ven avances concretos hacia la justicia, más retrasos o, finalmente, el abandono del caso:

“Cuando leí en las redes sociales la noticia de la detención de Khaled Mohamed Ali El-Hishri, sentí a la vez alegría y miedo. Este hombre nos torturó brutalmente durante años en la prisión de Mitiga y ahora, por fin, se enfrenta a la justicia”, subrayó M. A., una de las víctimas de Njeem y El-Hishri, cuyo testimonio fue documentado por LCW. “Queremos que se escuchen nuestras voces: buscamos justicia a través de la Corte Penal Internacional, tras haber perdido la esperanza en el fiscal general y en los tribunales libios controlados por las milicias”.”

“La rendición de cuentas en Libia no debe ser una esperanza lejana; los Estados deben cumplir con su obligación de cooperar con la CPI, sin reservas, para poner fin al ciclo de impunidad. Porque sin una cooperación eficaz y rápida, la investigación seguirá estancada, las salas de los tribunales permanecerán vacías y, sobre todo, las víctimas saldrán perdiendo. Casi 15 años después de la remisión del Consejo de Seguridad, las víctimas en Libia merecen justicia”, declaró Yasmina Gourchane, antigua representante en Nueva York de la Coalición por la CPI.

Nuestro mensaje clave para los Estados Partes es sencillo:

  • Ejecutar sin demora las órdenes de detención de la CPI.
  • Imponer consecuencias reales y personales en caso de falta de colaboración.
  • Situar a las víctimas y sus derechos en el centro de cada etapa del proceso.